Son la misma idea con distinto detalle; saber su equivalencia evita errores.
La enfermedad arterial periférica —la obstrucción progresiva de las arterias de las piernas— se gradúa con dos clasificaciones que describen lo mismo con distinto nivel de detalle. Saber que son equivalentes ahorra muchos quebraderos de cabeza.
La clasificación de Fontaine se basa en los síntomas. El estadio I es asintomático. El II es la claudicación intermitente (dolor al caminar que cede al pararse), dividido en IIa (a más de 200 metros) y IIb (a menos). El III es el dolor isquémico en reposo. Y el IV son las lesiones tróficas: úlceras o gangrena.
La de Rutherford gradúa lo mismo, pero con más escalones (de 0 a 6). La categoría 0 es asintomática; las 1, 2 y 3 son la claudicación leve, moderada y grave; la 4 es el dolor en reposo; y las 5 y 6 son la pérdida de tejido menor y mayor.
Lo importante es ver cómo se corresponden: la claudicación de Fontaine II equivale a las categorías 1-3 de Rutherford; el dolor en reposo (Fontaine III) es la categoría 4; y las lesiones tróficas (Fontaine IV) son las categorías 5-6.
Por encima de la clasificación, lo decisivo en la práctica es identificar la isquemia crítica: el dolor en reposo y las lesiones tróficas (Fontaine III-IV, Rutherford 4-6). Es la fase que amenaza la viabilidad de la pierna y obliga a valorar de forma urgente la revascularización.
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