El dímero D es un producto de degradación de la fibrina: se eleva siempre que se ha formado y se ha empezado a deshacer un coágulo.
El dímero D es un producto de degradación de la fibrina: se eleva siempre que se ha formado y se ha empezado a deshacer un coágulo. Es muy sensible y muy poco específico, de modo que su utilidad no está en confirmar una trombosis, sino en descartarla cuando la probabilidad clínica previa es baja.
Es la situación para la que se solicita, pero un resultado alto no confirma el diagnóstico: obliga a hacer una prueba de imagen.
Infección, cirugía reciente, traumatismo, embarazo, cáncer, hospitalización, insuficiencia cardiaca y edad avanzada. En personas mayores es habitual encontrarlo elevado sin ninguna trombosis.
Cursa con dímero D muy alto junto a trombopenia, alargamiento del tiempo de protrombina y descenso del fibrinógeno.
Un dímero D normal en alguien con probabilidad clínica baja o intermedia permite descartar la enfermedad tromboembólica sin necesidad de más pruebas. Ese es su uso principal.
Solo debe pedirse tras haber estimado la probabilidad clínica con una escala validada, como los criterios de Wells. Con probabilidad alta no aporta nada, porque sea cual sea el resultado hay que hacer imagen. En mayores de 50 años se emplean umbrales ajustados a la edad, que reducen los falsos positivos.
Para descartar, no para confirmar. Un resultado normal en alguien con probabilidad clínica baja o intermedia permite excluir la enfermedad tromboembólica sin más pruebas. Un resultado alto obliga a una prueba de imagen, porque tiene muchas causas.
Porque la edad, junto a la infección, la cirugía reciente, el cáncer, el embarazo y la hospitalización, lo eleva sin que exista trombosis. Por ese motivo se emplean umbrales ajustados a la edad a partir de los 50 años.
Esta página es material educativo dirigido a la formación médica: describe el significado clínico del parámetro y sus causas de alteración. No constituye un diagnóstico ni una recomendación de tratamiento, y no sustituye al informe del laboratorio ni a la valoración clínica individual, que es la que interpreta cada resultado en su contexto.