La proteína C reactiva es un reactante de fase aguda producido por el hígado ante cualquier estímulo inflamatorio.
La proteína C reactiva es un reactante de fase aguda producido por el hígado ante cualquier estímulo inflamatorio. Es muy sensible pero nada específica: indica que hay inflamación, no de qué tipo ni dónde. Su gran ventaja es la rapidez: sube en horas y baja igual de rápido cuando el proceso se controla, lo que la hace útil para seguir la evolución.
Es la causa de las elevaciones más marcadas. Cifras muy por encima de 100 mg/L orientan a infección bacteriana, aunque no lo garantizan.
Enfermedades autoinmunes, vasculitis, brotes de enfermedad inflamatoria intestinal, pancreatitis y crisis de gota elevan la PCR de forma marcada.
Cualquier daño tisular la eleva. Tras una cirugía sube de forma esperable y desciende en los días siguientes; una nueva subida es lo que hace sospechar complicación.
Los tumores, sobre todo los que producen necrosis, mantienen una elevación persistente.
La obesidad, el tabaquismo y la enfermedad periodontal producen una inflamación de bajo grado con cifras ligeramente elevadas.
Una PCR normal no descarta infección, especialmente en las primeras horas, en las infecciones localizadas o bajo tratamiento con corticoides.
Se compara con la VSG y con la procalcitonina. La PCR sube y baja rápido, mientras que la VSG lo hace con lentitud, de modo que su disociación informa de la fase del proceso. La procalcitonina es más específica de infección bacteriana.
No por sí sola. Es un marcador de inflamación de cualquier origen: también se eleva en enfermedades autoinmunes, tras cirugía, en la pancreatitis, en el infarto y en las neoplasias. Cifras muy altas orientan a infección bacteriana, pero no la confirman.
No. En las primeras horas de evolución todavía puede no haber subido, y las infecciones localizadas o el tratamiento con corticoides pueden mantenerla baja.
Esta página es material educativo dirigido a la formación médica: describe el significado clínico del parámetro y sus causas de alteración. No constituye un diagnóstico ni una recomendación de tratamiento, y no sustituye al informe del laboratorio ni a la valoración clínica individual, que es la que interpreta cada resultado en su contexto.