Las dos escalas neonatales clave: el APGAR (adaptación al nacer, más puntos mejor) y el Silverman-Anderson (distrés respiratorio, más puntos PEOR). La diferencia que se pregunta.
El test de Apgar valora la adaptación del recién nacido con 5 signos (frecuencia cardíaca, esfuerzo respiratorio, tono, respuesta a estímulos y color), al minuto y a los 5 minutos. Cada uno puntúa 0–2, con un total de 0–10: cuanto más alto, mejor. Detalle en la ficha del test de Apgar.
El test de Silverman-Anderson valora el distrés respiratorio del neonato con 5 signos (aleteo nasal, quejido, tiraje, retracción xifoidea y disociación toracoabdominal). Aquí el sentido se invierte: cuantos más puntos, PEOR (más dificultad respiratoria). Ver la ficha del test de Silverman-Anderson.

Es el error que más se pregunta: en el Apgar, más puntos = mejor; en el Silverman, más puntos = peor. Un neonato con Silverman de 0 respira sin dificultad; con 10, distrés grave.
El MIR juega con que las dos escalas van en sentidos opuestos: Apgar alto es bueno, Silverman alto es malo. El Apgar mide la adaptación global (y no debe usarse para decidir la reanimación, que se guía por FC y respiración); el Silverman, la dificultad respiratoria.
Esperar al Apgar del minuto para actuar. El Apgar se registra al minuto y a los cinco, y cuando a los cinco minutos es menor de 7 se repite cada cinco minutos. Pero es un registro de cómo ha ido la adaptación, no un disparador: la reanimación se inicia por la frecuencia cardiaca y el esfuerzo respiratorio, sin esperar a ninguna puntuación.
Leer un Apgar bajo como sinónimo de asfixia. La prematuridad, la anestesia materna, los opioides administrados a la madre, las malformaciones y la hipotermia bajan la puntuación sin que haya habido un episodio hipóxico. El diagnóstico de asfixia perinatal exige mucho más que una cifra.
Confundir los tramos del Silverman. Va al revés que el Apgar: 0 es ausencia de dificultad respiratoria, 1-3 leve, 4-6 moderada y 7-10 grave. Cuanto más alto, peor.
Interpretar una mejoría de la puntuación como mejoría del niño. Un recién nacido agotado deja de hacer esfuerzo respiratorio, y con ello desaparecen el tiraje y el quejido: la puntuación baja mientras la situación empeora. Por eso el Silverman se interpreta junto al estado general, la frecuencia respiratoria y la saturación.