El filtrado glomerular estimado traduce la creatinina a una medida de función renal ajustada por edad y sexo, y es la cifra sobre la que se clasifica la enfermedad renal crónica y se ajustan las dosis de muchos fármacos.
El filtrado glomerular estimado traduce la creatinina a una medida de función renal ajustada por edad y sexo, y es la cifra sobre la que se clasifica la enfermedad renal crónica y se ajustan las dosis de muchos fármacos. Se calcula con ecuaciones, siendo la CKD-EPI de 2021 la recomendada actualmente.
Cifras muy altas aparecen en fases iniciales de la diabetes y en el embarazo. No son protectoras: la hiperfiltración mantenida daña el glomérulo a largo plazo.
Filtrado por encima de 60 mL/min. Solo se consideran enfermedad renal si además hay daño demostrado, como albuminuria o alteraciones en la imagen.
Entre 30 y 59 mL/min. Es el punto en el que aparecen las complicaciones y en el que hay que revisar sistemáticamente las dosis de los fármacos de eliminación renal.
Entre 15 y 29 mL/min. Enfermedad renal grave, con preparación de la estrategia de tratamiento sustitutivo.
Por debajo de 15 mL/min. Fallo renal, con indicación de diálisis o trasplante según el contexto clínico.
La clasificación completa combina el filtrado con la albuminuria: dos personas con el mismo filtrado tienen pronósticos muy distintos según eliminen o no albúmina por la orina. También se valora la velocidad de descenso entre analíticas.
La CKD-EPI de 2021, que estima el filtrado a partir de la creatinina, la edad y el sexo. Es la versión que ha dejado de incluir el ajuste por raza presente en formulaciones anteriores.
La revisión sistemática de dosis se hace especialmente necesaria a partir del estadio G3, es decir, por debajo de 60 mL/min/1,73 m², que es también donde empiezan a aparecer las complicaciones de la enfermedad renal crónica.
Esta página es material educativo dirigido a la formación médica: describe el significado clínico del parámetro y sus causas de alteración. No constituye un diagnóstico ni una recomendación de tratamiento, y no sustituye al informe del laboratorio ni a la valoración clínica individual, que es la que interpreta cada resultado en su contexto.