La HbA1c indica el porcentaje de hemoglobina que ha quedado unida a la glucosa, y refleja la glucemia media de los últimos dos o tres meses, que es la vida del hematíe.
La HbA1c indica el porcentaje de hemoglobina que ha quedado unida a la glucosa, y refleja la glucemia media de los últimos dos o tres meses, que es la vida del hematíe. No requiere ayuno y es más estable que una glucemia puntual, por lo que se usa tanto para diagnosticar como para seguir el control de la diabetes.
Un valor del 6,5 % o superior cumple criterio diagnóstico. Entre 5,7 y 6,4 % se sitúa la prediabetes.
El objetivo habitual se sitúa en torno al 7 %, aunque se individualiza: se admiten cifras más altas en personas mayores o con riesgo de hipoglucemia, y más estrictas en jóvenes de reciente diagnóstico.
La ferropenia, el déficit de B12 y la insuficiencia renal alargan la vida del hematíe o alteran la medida, y elevan la HbA1c sin que la glucemia media lo justifique.
Las anemias hemolíticas, el sangrado reciente, las transfusiones y el embarazo acortan la vida del hematíe y dan valores falsamente bajos, que infraestiman el control real.
Algunas variantes de la hemoglobina interfieren en determinados métodos de medida y obligan a usar otras técnicas o a apoyarse en la fructosamina.
Se contrasta con las glucemias registradas: una discordancia importante entre una HbA1c buena y glucemias altas, o al revés, sugiere alguna de las interferencias anteriores y no un cambio real del control.
Los dos o tres meses previos, que es aproximadamente la vida media del hematíe. Los cambios de las últimas semanas influyen más que los del principio del periodo, pero no refleja lo ocurrido en los últimos días.
Porque cualquier situación que altere la vida del hematíe modifica el resultado. La anemia hemolítica, el sangrado reciente y el embarazo la bajan falsamente, mientras que la ferropenia, el déficit de B12 y la insuficiencia renal tienden a elevarla.
Esta página es material educativo dirigido a la formación médica: describe el significado clínico del parámetro y sus causas de alteración. No constituye un diagnóstico ni una recomendación de tratamiento, y no sustituye al informe del laboratorio ni a la valoración clínica individual, que es la que interpreta cada resultado en su contexto.