La LDH está presente en casi todas las células del organismo, de modo que su elevación indica daño celular en algún sitio, sin decir dónde.
La LDH está presente en casi todas las células del organismo, de modo que su elevación indica daño celular en algún sitio, sin decir dónde. Es un parámetro muy inespecífico cuyo valor está en el contexto: en unos cuadros concretos resulta muy útil.
Es una de las aplicaciones más útiles. LDH alta con haptoglobina baja, bilirrubina indirecta alta y reticulocitos altos define el patrón hemolítico.
En linfomas y leucemias la LDH refleja la masa tumoral y forma parte de índices pronósticos. También se eleva en el síndrome de lisis tumoral.
Infarto de miocardio, infarto intestinal, tromboembolia pulmonar y hepatitis.
La hemólisis producida durante la extracción eleva la LDH artificialmente; es una causa frecuente de elevación aislada e inexplicada.
Las cifras bajas no tienen relevancia diagnóstica.
Aislada aporta poco. Cobra valor dentro de un patrón: junto a haptoglobina y bilirrubina en la sospecha de hemólisis, o junto a plaquetas bajas y esquistocitos en la sospecha de microangiopatía, donde su elevación es un dato de alarma.
Porque está presente en casi todas las células del organismo, de modo que su elevación solo indica que hay daño celular en algún punto, sin señalar dónde. Su valor aparece cuando forma parte de un patrón junto a otros parámetros.
En la sospecha de hemólisis, junto a haptoglobina baja, bilirrubina indirecta alta y reticulocitos altos; y como marcador de masa tumoral en linfomas y leucemias, donde forma parte de índices pronósticos.
Esta página es material educativo dirigido a la formación médica: describe el significado clínico del parámetro y sus causas de alteración. No constituye un diagnóstico ni una recomendación de tratamiento, y no sustituye al informe del laboratorio ni a la valoración clínica individual, que es la que interpreta cada resultado en su contexto.