Ante sospecha de Pseudomonas, cobertura antipseudomónica desde el inicio.
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Cómo memorizar los antibióticos de elección
Es de los temas más rentables porque se pregunta casi literal: te dan la bacteria y piden el tratamiento, o al revés. Merece la pena tener automatizadas las parejas «germen-antibiótico» y, sobre todo, entender por qué algunas bacterias se salen de la regla.
Reglas que evitan fallos
Las atípicas (Mycoplasma, Legionella, Chlamydia) no tienen pared típica: los betalactámicos no sirven; usa macrólidos o quinolonas.
Ante sospecha de Pseudomonas, cobertura antipseudomónica desde el inicio (piperacilina-tazobactam, ceftazidima o meropenem).
SARM → vancomicina o linezolid; SASM → cloxacilina, mejor que la vancomicina cuando la cepa es sensible.
Enterococcus y Listeria comparten tratamiento: ampicilina (± gentamicina); por eso, en meningitis de ancianos, embarazadas o inmunodeprimidos se añade ampicilina para cubrir Listeria.
Y una trampa habitual: ante alergia a la penicilina, conviene saber la alternativa (un macrólido o la clindamicina en infecciones por estreptococo o estafilococo sensibles). La excepción es la sífilis en el embarazo, donde la penicilina es insustituible y se recurre a la desensibilización.