Los neutrófilos son la primera línea de defensa frente a bacterias y hongos.
Los neutrófilos son la primera línea de defensa frente a bacterias y hongos. Lo que importa es su cifra absoluta, no el porcentaje, porque es la que marca el riesgo de infección grave: por debajo de 500/µL se habla de neutropenia grave.
Es la causa principal, con aumento de formas jóvenes en el frotis.
Elevan los neutrófilos de manera constante al desmarginar los que están adheridos a la pared del vaso y frenar su salida a los tejidos.
El infarto, las quemaduras, la pancreatitis, la cirugía y las crisis de dolor elevan la cifra sin infección.
La leucemia mieloide crónica produce neutrofilia intensa con toda la escala de maduración presente en sangre y basofilia asociada.
La neutropenia posquimioterapia es esperable y define un periodo de riesgo. Otros fármacos, como los antitiroideos, la producen de forma idiosincrásica.
Muchos virus producen neutropenia transitoria; en la sepsis grave, la neutropenia es un signo de mal pronóstico.
Determinados grupos poblacionales presentan cifras habitualmente más bajas sin ningún aumento del riesgo de infección.
Aplasia, mielodisplasia, infiltración medular, lupus y síndrome de Felty.
La neutropenia febril —fiebre con neutrófilos por debajo de 500/µL— es una situación de riesgo vital que se maneja como una urgencia médica. Fuera de ese contexto, la lectura se hace con el resto del hemograma: si las tres series están bajas, el problema apunta a la médula ósea.
Porque el porcentaje depende del total de leucocitos: un porcentaje bajo con una cifra total alta puede corresponder a un recuento absoluto normal. El riesgo de infección se relaciona con el número absoluto de neutrófilos, no con su proporción.
La aparición de fiebre con menos de 500 neutrófilos por microlitro. Se considera una urgencia médica porque la respuesta defensiva está muy limitada y la infección puede progresar con rapidez.
Esta página es material educativo dirigido a la formación médica: describe el significado clínico del parámetro y sus causas de alteración. No constituye un diagnóstico ni una recomendación de tratamiento, y no sustituye al informe del laboratorio ni a la valoración clínica individual, que es la que interpreta cada resultado en su contexto.