Para qué sirve
Un repaso de un vistazo a los trastornos de la glándula suprarrenal, que el MIR pregunta por su clínica y su perfil hormonal.
Claves para el MIR
El exceso de cortisol da síndrome de Cushing (obesidad central, estrías, HTA, hiperglucemia); su déficit, la insuficiencia suprarrenal (Addison). El exceso de aldosterona es el hiperaldosteronismo (HTA con hipopotasemia y renina baja). El exceso de catecolaminas es el feocromocitoma (crisis de HTA, cefalea, sudoración y palpitaciones; se confirma con metanefrinas). La hiperplasia suprarrenal congénita altera la síntesis de cortisol con virilización.
- HTA + hipoK + renina baja → hiperaldosteronismo.
- HTA paroxística + sudor + palpitaciones → feocromocitoma.
- El feocromocitoma se prepara con alfabloqueo ANTES del betabloqueo.
Ordenar la suprarrenal por «exceso o defecto»
El truco para dominar este tema es clasificar cada trastorno según qué hormona sobra o falta. Con ese mapa mental, la clínica y la analítica encajan solas.
El mapa hormonal
- Cortisol de más → Cushing (obesidad central, estrías, HTA, hiperglucemia); de menos → Addison (astenia, hiperpigmentación, hipotensión).
- Aldosterona de más → hiperaldosteronismo (Conn): HTA con hipopotasemia y renina baja.
- Catecolaminas de más → feocromocitoma: crisis de HTA, cefalea, sudoración y palpitaciones (se confirma con metanefrinas).
Un dato de seguridad que el MIR adora: en el feocromocitoma hay que hacer alfabloqueo antes que el betabloqueo, porque bloquear primero los receptores beta dejaría los alfa «sueltos» y provocaría una crisis hipertensiva. Y recuerda la hiperplasia suprarrenal congénita, donde un defecto enzimático (21-hidroxilasa) desvía la síntesis hacia los andrógenos y causa virilización.