Clasifica el aspecto endoscópico de la úlcera sangrante y su riesgo de resangrado.
La clasificación de Forrest describe el aspecto que tiene una úlcera péptica en la endoscopia y, con ello, predice el riesgo de que vuelva a sangrar. Es la que guía la decisión de tratar la úlcera durante la propia endoscopia.
Describe los estigmas de hemorragia que se ven en la endoscopia, desde el sangrado activo hasta la úlcera de base limpia.
Se asigna una categoría:
Describe los estigmas endoscópicos de hemorragia de la úlcera y predice el riesgo de resangrado.
| Tipo | Hallazgo endoscópico | Resangrado |
|---|---|---|
| Ia | Sangrado activo en chorro (arterial) | Alto (~55-90%) |
| Ib | Sangrado activo en babeo | Alto |
| IIa | Vaso visible no sangrante | ~43% |
| IIb | Coágulo adherido | ~22% |
| IIc | Mancha plana pigmentada (hematina) | ~10% |
| III | Base limpia (fibrina) | Bajo (~5%) |
Forrest I-IIb → tratamiento endoscópico (alto riesgo). IIc-III → bajo riesgo, manejo conservador y alta precoz.
Forrest I–IIb = alto riesgo de resangrado → tratamiento endoscópico.
Forrest IIc–III = bajo riesgo → manejo conservador y alta precoz.
En la endoscopia se ve una úlcera con un vaso visible que no está sangrando: es un Forrest IIa. Alto riesgo de resangrado, así que se trata en el mismo acto endoscópico.
Cuanto más «activa» se ve la lesión (chorro, vaso visible), mayor el riesgo y más clara la indicación de tratarla en la endoscopia. Una base limpia (Forrest III) permite habitualmente un alta precoz.
Dar de alta precozmente una úlcera de alto riesgo (Forrest I-IIb) sin tratarla. Y confundir el coágulo adherido (IIb, alto riesgo) con la mancha plana pigmentada (IIc, bajo riesgo).
Forrest JA et al. The Lancet, 1974.
La clasificación de Forrest describe el aspecto endoscópico de una úlcera péptica y, con ello, su riesgo de resangrado. Es la que guía si se trata la úlcera durante la propia endoscopia.
Lo que pregunta el MIR es la conducta según el grado: Forrest I (Ia sangrado en chorro, Ib en sábana), IIa (vaso visible) y IIb (coágulo adherido) son de alto riesgo y requieren terapia endoscópica (inyección de adrenalina + método térmico o clips) e IBP intravenoso; en cambio, IIc (mancha plana) y III (base limpia) son de bajo riesgo, permiten manejo conservador y alta precoz. Recuerda la lógica «al revés» de la escala: el número bajo (Forrest I) es el peor. Se enlaza con el Rockall (que incorpora el hallazgo endoscópico) y con el manejo general de la HDA. Tras el episodio, hay que tratar la causa: erradicar H. pylori o retirar los AINE.