Estima el riesgo de enfermedad tromboembólica venosa en el paciente quirúrgico.

La escala de Caprini valora el riesgo de trombosis venosa y embolia pulmonar en pacientes que van a someterse a cirugía. Su finalidad es decidir la tromboprofilaxis adecuada.
Suma factores de riesgo, cada uno con un peso de 1 a 5 puntos: edad, tipo y duración de la cirugía, obesidad, cáncer, antecedentes de trombosis, trombofilia, inmovilización, entre otros.
Se suman los puntos de todos los factores presentes.
El Caprini sí es una suma de puntos, pero tiene un problema práctico: reúne alrededor de cuarenta factores de riesgo con pesos de 1, 2, 3 y 5 puntos, y ha sido revisado varias veces (1991, 2005, 2010 y 2013). Las versiones no comparten exactamente la misma lista de factores ni los mismos pesos.
Eso significa que dos calculadoras de Caprini pueden dar cifras distintas para el mismo paciente si están basadas en versiones diferentes. Como la versión que se usa depende del protocolo de cada hospital y de la especialidad, ofrecer aquí una calculadora sin especificar cuál sería más confuso que útil: usa la que tenga validada tu centro.
Para el MIR lo importante es el concepto: suma factores de riesgo ponderados (edad, tipo y duración de la cirugía, obesidad, cáncer, antecedentes de trombosis, trombofilia, inmovilización…) y el total orienta la profilaxis, desde la deambulación precoz en los de menor riesgo hasta las medidas físicas y la heparina en los de más.
A mayor puntuación, mayor riesgo; la cifra orienta el tipo de profilaxis (medidas físicas y/o heparina).
Paciente mayor, obeso, con cáncer y cirugía mayor: suma varios factores de alto peso y entra en riesgo elevado.
Es una de las herramientas más usadas para individualizar la tromboprofilaxis quirúrgica.
No reevaluar el riesgo si cambia la situación clínica del paciente.
Caprini JA, 2005.
La escala de Caprini estima el riesgo de enfermedad tromboembólica venosa (TVP y TEP) en el paciente quirúrgico, sumando factores como la edad, el tipo y la duración de la cirugía, la inmovilización, el cáncer o los antecedentes de trombosis. Su finalidad práctica es decidir la tromboprofilaxis.
La lógica de examen es escalonada: a más puntos, más profilaxis. Riesgo bajo → medidas físicas (deambulación precoz, medias o compresión neumática); riesgo moderado-alto → añadir heparina de bajo peso molecular, a veces prolongada tras el alta en cirugía oncológica. La idea de fondo que gusta al MIR es el balance entre el riesgo trombótico y el hemorrágico: no se anticoagula a todo el mundo, sino que se ajusta según la puntuación. En el paciente médico ingresado se usan escalas equivalentes como la de Padua.