Para qué sirve
Segunda parte de los déficits vitamínicos: B3 (niacina), C y D, con sus cuadros clásicos.
Claves para el MIR
El déficit de vitamina B3 (niacina) produce la pelagra, con las «3 D»: dermatitis (fotosensible), diarrea y demencia (y muerte si no se trata). El de vitamina C causa el escorbuto: encías sangrantes, petequias perifoliculares, mala cicatrización y astenia. El de vitamina D da raquitismo en el niño y osteomalacia en el adulto, con hipocalcemia y debilidad muscular.
- Las «3 D» de la pelagra: dermatitis, diarrea y demencia.
- Encías sangrantes + mala cicatrización → escorbuto (vitamina C).
- La pelagra aparece también en el síndrome carcinoide y en el Hartnup.
La segunda tanda de carencias
Aquí entran la B3 (pelagra), la C (escorbuto) y la D (huesos blandos). El truco de memoria más rentable son las «3 D» de la pelagra.
Pistas que resuelven el caso
- Niacina (B3): pelagra con dermatitis fotosensible, diarrea y demencia; aparece también en el síndrome carcinoide (consume triptófano) y en la enfermedad de Hartnup.
- Vitamina C: escorbuto con encías sangrantes, petequias perifoliculares, mala cicatrización e hiperqueratosis folicular.
- Vitamina D: raquitismo en el niño y osteomalacia en el adulto, con hipocalcemia, hipofosfatemia y debilidad muscular proximal.
Ojo a la analítica de la osteomalacia: fosfatasa alcalina alta, calcio y fósforo bajos y PTH elevada (hiperparatiroidismo secundario), a diferencia de la osteoporosis, donde la bioquímica ósea es normal.