Para qué sirve
La anestesia raquídea (intradural) y la epidural se confunden con facilidad; sus diferencias técnicas y de efecto son muy preguntables.
Claves para el MIR
La intradural (raquídea) deposita el anestésico en el LCR (por debajo de L1-L2): instauración rápida, bloqueo intenso, dosis baja, aguja fina y duración limitada; se confirma por la salida de LCR. La epidural deja el fármaco en el espacio epidural: instauración lenta, bloqueo menos intenso, dosis alta, aguja gruesa y posibilidad de dejar catéter para prolongarla (analgesia del parto); se localiza por «pérdida de resistencia».
- Raquídea: rápida y potente pero corta.
- Epidural: lenta y suave, pero prolongable con catéter.
- La cefalea pospunción es típica de la intradural.
No confundir las dos técnicas
La intradural (raquídea) deposita el anestésico en el LCR y es rápida, potente y corta; la epidural lo deja en el espacio epidural, es lenta, más suave y prolongable con catéter. Esa oposición «rápida-corta vs lenta-prolongable» es lo que se pregunta.
Detalles técnicos que puntúan
- La raquídea se pincha por debajo de L1-L2 (fin de la médula) y se confirma por la salida de LCR; usa aguja fina y dosis baja.
- La epidural se localiza por la «pérdida de resistencia», admite catéter y es la base de la analgesia del parto.
- La cefalea pospunción dural (postural, mejora al tumbarse) es típica de la intradural, más en jóvenes; se trata con hidratación, cafeína y, si persiste, «parche hemático».
Contraindicaciones comunes que hay que recordar: coagulopatía o anticoagulación, infección en el punto de punción, hipertensión intracraneal e hipovolemia grave.