Para qué sirve
Otra colección de nombres «mentirosos»: entidades cuyo nombre sugiere una cosa y son otra completamente distinta.
Claves para el MIR
La micosis fungoide no es un hongo, sino un linfoma cutáneo de células T. El lupus pernio no es lupus, sino una forma cutánea de sarcoidosis. El herpes circinado no es un herpesvirus, sino una tiña corporal (dermatofitos). Reconocerlos evita confundir el diagnóstico y el tratamiento.
- Micosis fungoide → linfoma T cutáneo (no hongo).
- Lupus pernio → sarcoidosis cutánea.
- Herpes circinado → tiña (antifúngicos, no antivirales).
Por qué el MIR usa estos nombres
Son términos históricos cuyo nombre describe otra cosa. El examen los aprovecha para tender una trampa: si te fías del nombre, eliges el tratamiento equivocado (un antiviral donde hace falta un antifúngico, por ejemplo).
La realidad detrás de cada nombre
- Micosis fungoide: no es un hongo, es un linfoma T cutáneo (el más frecuente); su forma leucémica es el síndrome de Sézary.
- Lupus pernio: no es lupus, es una sarcoidosis cutánea (placas violáceas en nariz y mejillas) que indica enfermedad crónica.
- Herpes circinado: no es un herpesvirus, es una tiña corporal (dermatofitos) → antifúngicos.
Encajan con los otros «falsos amigos» de la piel (eccema marginado de Hebra = tiña; dermatitis herpetiforme = celiaquía; lupus vulgar = tuberculosis). La estrategia segura es la misma en todos: ignora el nombre y busca la causa real, que es lo que define el tratamiento.