Estima el riesgo de úlceras por presión (6 a 23).
La escala de Braden valora el riesgo de úlceras por presión analizando los factores que las provocan. Es una de las más utilizadas en el mundo y permite anticiparse poniendo medidas preventivas en los pacientes más vulnerables.
Valora 6 aspectos: percepción sensorial, humedad de la piel, actividad, movilidad, nutrición y el riesgo de roce y cizallamiento.
Se suman las subescalas, de 6 a 23 puntos.
6 parámetros. Cinco puntúan 1-4 y la fricción/cizallamiento 1-3. A MENOR puntuación, MAYOR riesgo.
| Parámetro | Rango |
|---|---|
| Percepción sensorial | 1-4 |
| Humedad / exposición | 1-4 |
| Actividad | 1-4 |
| Movilidad | 1-4 |
| Nutrición | 1-4 |
| Fricción y cizallamiento | 1-3 |
≤9 muy alto · 10-12 alto · 13-14 moderado · 15-18 bajo · >18 sin riesgo (en ancianos se considera riesgo ≤18).
A MENOR puntuación, MAYOR riesgo.
≤ 16 indica riesgo (en ancianos suele usarse ≤ 18).
Cuanto más baja, más alto el riesgo.
Paciente con poca movilidad, piel húmeda por incontinencia y mala nutrición puntúa ≤ 16 en Braden: riesgo de úlceras. Las subescalas más bajas señalan dónde actuar (controlar la humedad, mejorar la nutrición).
Como la de Norton, va al revés: menos puntos = peor. Su ventaja es que analiza las causas (humedad, nutrición, roce), lo que ayuda a decidir qué medida preventiva concreta aplicar.
Olvidar que a menor puntuación, mayor riesgo. Y no aprovechar las subescalas, que precisamente sirven para saber qué causa concreta corregir.
Bergstrom N, Braden BJ et al. Nursing Research, 1987.
La escala de Braden valora el riesgo de úlceras por presión analizando seis factores (percepción sensorial, humedad, actividad, movilidad, nutrición y fricción/cizallamiento). Es de las más usadas del mundo para anticiparse con medidas preventivas.
El detalle que más despista, y que el MIR aprovecha, es que Braden funciona «al revés»: a menor puntuación, mayor riesgo (≤16, o ≤18 en ancianos, indica riesgo). La consecuencia práctica es que un Braden bajo dispara las medidas de prevención: cambios posturales cada 2-3 horas, superficies especiales de alivio de presión, cuidado de la piel y la humedad, y optimización nutricional. Conviene enlazarla con la clasificación por estadios de las úlceras ya establecidas (de I, eritema que no blanquea, a IV, con exposición de hueso o músculo). La idea de fondo que gusta al MIR es que la úlcera por presión es en gran medida prevenible, y por eso se cribra el riesgo al ingreso del paciente encamado.