Estima el riesgo de úlceras por presión (5 a 20).
La escala de Norton valora el riesgo que tiene un paciente de desarrollar úlceras por presión (escaras). Es muy usada en plantas de hospitalización y residencias para identificar a quién hay que proteger con cambios posturales, colchones especiales y cuidados de la piel.
Valora 5 aspectos, cada uno de 1 a 4 puntos: estado físico general, estado mental, actividad, movilidad e incontinencia.
Se suman los 5 apartados, de 5 a 20 puntos.
5 parámetros, cada uno de 1 a 4 puntos. A MENOR puntuación, MAYOR riesgo.
| Parámetro | 4 → 1 |
|---|---|
| Estado físico general | Bueno · Mediano · Regular · Muy malo |
| Estado mental | Alerta · Apático · Confuso · Estuporoso |
| Actividad | Ambulante · Camina con ayuda · Sentado · Encamado |
| Movilidad | Total · Algo limitada · Muy limitada · Inmóvil |
| Incontinencia | Ninguna · Ocasional · Urinaria · Doble |
5-9 muy alto · 10-12 alto · 13-14 medio · >14 sin riesgo.
A MENOR puntuación, MAYOR riesgo de úlceras.
En torno a 14 o menos = riesgo; por debajo de 12 = riesgo alto.
14–20 = riesgo bajo.
Paciente encamado, con incontinencia y mal estado general suma alrededor de 12 puntos en Norton: riesgo alto de úlceras por presión. Toca prevención activa (cambios posturales, superficie especial y cuidado de la piel).
Es contraintuitiva: aquí menos puntos significa peor (más riesgo). Junto con la escala de Braden, es de las más usadas para prevenir escaras.
Leerla como si más puntos fuera peor: es justo al revés. Y fiarlo todo a la escala sin mirar de verdad la piel del paciente.
Norton D, McLaren R, Exton-Smith AN, 1962.
La escala de Norton valora el riesgo de úlceras por presión combinando cinco factores (estado físico, mental, actividad, movilidad e incontinencia). Es muy usada en plantas y residencias para identificar a quién proteger.
Como en la de Braden, el punto que despista es que funciona «al revés»: a menor puntuación, mayor riesgo (≤14 indica riesgo; <12, riesgo alto). Un Norton bajo activa las medidas preventivas: cambios posturales frecuentes, superficies de alivio de presión, cuidado de la piel y la humedad y soporte nutricional. Conviene tenerla junto a la de Braden (son las dos escalas de escaras más preguntadas) y enlazarla con la estadificación de las úlceras ya establecidas. El mensaje que gusta al MIR es que la úlcera por presión es en gran medida prevenible: cribar el riesgo del paciente encamado o con movilidad reducida es el primer paso, y las localizaciones típicas son las prominencias óseas (sacro, talones, trocánteres).