Estima la carga de enfermedades crónicas y la supervivencia a largo plazo.
El índice de Charlson resume en un número la cantidad y gravedad de las enfermedades crónicas que tiene un paciente, y estima su pronóstico de supervivencia a largo plazo. Se usa mucho en investigación y para valorar el riesgo antes de tratamientos agresivos.
Suma puntos por distintas enfermedades, ponderadas según su gravedad: desde 1 punto (infarto, EPOC, diabetes, etc.) hasta 6 puntos (tumores metastásicos, sida). En algunas versiones se ajusta también por la edad.
Se suman los puntos de todas las patologías presentes. A mayor suma, mayor comorbilidad.
Suma los puntos de cada comorbilidad (versión sin ajuste por edad).
| Pts | Comorbilidades |
|---|---|
| 1 | IAM, ICC, enf. vascular periférica, ACV/AIT, demencia, EPOC, conectivopatía, ulcus péptico, hepatopatía leve, DM sin lesión orgánica |
| 2 | Hemiplejia, ERC moderada-grave, DM con lesión orgánica, tumor sin metástasis, leucemia, linfoma |
| 3 | Hepatopatía moderada-grave |
| 6 | Tumor sólido metastásico, SIDA |
Ajuste por edad (opcional): +1 punto por cada década a partir de los 50 años. 0 = sin comorbilidad · ≥3 = comorbilidad alta.
0 = ausencia de comorbilidad.
1–2 = comorbilidad baja.
≥ 3 = comorbilidad alta, asociada a peor supervivencia.
Un paciente con EPOC (1), diabetes (1) e infarto previo (1) suma 3: comorbilidad alta, asociada a peor supervivencia. Si además es mayor, la versión ajustada por edad sube todavía más la puntuación.
Es muy útil para comparar pacientes en estudios y para decidir la intensidad de un tratamiento. Las versiones que añaden la edad afinan el pronóstico en personas mayores.
Pensar que mide la gravedad «de hoy»: lo que estima es el pronóstico a largo plazo según las enfermedades crónicas. Y olvidar que algunas patologías pesan mucho más (las metástasis o el sida valen 6 puntos).
Charlson ME et al. Journal of Chronic Diseases, 1987.
El índice de Charlson resume en un número la carga de comorbilidad de un paciente (diabetes, EPOC, insuficiencia cardiaca, cáncer, etc., cada una con un peso) y estima la supervivencia a largo plazo. Se usa mucho en investigación y antes de tratamientos agresivos.
Lo que interesa para el MIR es el concepto: la comorbilidad, y no solo la enfermedad principal ni la edad cronológica, condiciona el pronóstico y las decisiones. Un Charlson alto puede desaconsejar un tratamiento agresivo (cirugía mayor, quimioterapia intensiva) a favor de un enfoque más conservador o paliativo. Encaja con la idea de la medicina centrada en el paciente y con la valoración geriátrica integral: se trata de estimar el beneficio real esperado según la situación global. Muchas versiones ajustan por edad (añaden puntos por décadas), reforzando que el pronóstico combina la edad con las enfermedades acumuladas. Es una herramienta pronóstica, no diagnóstica.