Estratifica el riesgo de la neumonía en 5 clases de mortalidad (I a V).
El PSI (Pneumonia Severity Index), también llamado índice de FINE, clasifica la gravedad de una neumonía adquirida en la comunidad en cinco clases de riesgo de mortalidad. Es más completo y preciso que el CURB-65, aunque también más laborioso de calcular.
Suma puntos a partir de unas 20 variables: edad, sexo, residencia, enfermedades asociadas, hallazgos de la exploración y datos de laboratorio y radiología.
Se suman todos los puntos y, según el total, se asigna una de las cinco clases (I a V).
Suma puntos por edad (= años; mujer −10), comorbilidades, exploración y datos analíticos/radiológicos. La puntuación total define la clase de riesgo y la mortalidad a 30 días:
| Clase | Puntos | Mortalidad · destino |
|---|---|---|
| I | Sin factores (algoritmo) | ~0,1% · ambulatorio |
| II | ≤ 70 | ~0,6% · ambulatorio |
| III | 71-90 | ~0,9% · obs. corta / ambulatorio |
| IV | 91-130 | ~9% · ingreso |
| V | > 130 | ~27% · ingreso (valorar UCI) |
PSI = Pneumonia Severity Index (estudio PORT). Más complejo que el CURB-65 pero más sensible para identificar bajo riesgo (clases I-III) candidato a tratamiento ambulatorio.
Clases I–II = bajo riesgo, suele permitir tratamiento ambulatorio.
Clase III = riesgo intermedio (observación).
Clases IV–V = alto riesgo, ingreso (clase V, valorar UCI).
Un paciente joven y sin enfermedades, con neumonía y constantes normales, cae en clase I-II: bajo riesgo, candidato a tratamiento en casa. Un anciano con insuficiencia renal e hipotensión sube a clase IV-V: ingreso.
Es más preciso que el CURB-65 para identificar a los pacientes de bajo riesgo que pueden irse a casa, pero al usar tantas variables es más incómodo en la práctica diaria. A menudo se combinan ambos.
Usarlo con prisa en urgencias: son unas 20 variables y es laborioso. Para una decisión rápida suele bastar el CURB-65; el PSI afina sobre todo a la hora de confirmar quién es de bajo riesgo.
Fine MJ et al. New England Journal of Medicine, 1997.
El PSI (índice de FINE) clasifica la neumonía adquirida en la comunidad en cinco clases de riesgo de mortalidad. Es más completo y preciso que el CURB-65, aunque más laborioso (usa muchas variables: edad, comorbilidad, exploración y analítica).
Lo que pregunta el MIR es su papel para decidir el lugar de tratamiento: clases I-II permiten manejo ambulatorio, la III observación, y las IV-V requieren ingreso (la V, valorar UCI). Conviene contrastarlo con el CURB-65 (confusión, urea, frecuencia respiratoria, tensión y edad ≥65), que es más rápido y práctico en urgencias aunque menos fino. La idea de fondo es no ingresar de más ni de menos: estas escalas objetivan una decisión que si no sería «a ojo». Recuerda que ninguna sustituye al juicio clínico (factores sociales, tolerancia oral, saturación) ni valora la etiología; el neumococo sigue siendo el germen más frecuente y el tratamiento empírico se elige según la gravedad y los factores de riesgo.