Qué muestra el esquema
Cada dibujo es un riñón con un quiste que se va complicando: primero aparecen septos finos, después septos gruesos y, al final, un nódulo sólido. La clasificación de Bosniak se aplica a los quistes renales estudiados con TC (o resonancia) con contraste.
Debajo de cada uno, en negrita, la actitud: nada en las categorías I y II, seguimiento en la IIF y valorar cirugía en la III y la IV.
El detalle que lo resuelve
La palabra clave es realce: que una pared, un septo o un nódulo capte contraste significa que tiene vascularización, y eso es lo que separa lo benigno de lo sospechoso. Las categorías III y IV se definen precisamente por estructuras que realzan.
La categoría IIF (la F es de follow-up) recoge los quistes que no son simples pero tampoco claramente sospechosos; se vigilan con imagen para ver si cambian.
Errores al interpretarlo
Clasificar un quiste con una ecografía o con una TC sin contraste: Bosniak necesita contraste para valorar el realce. Otro error es operar todos los quistes con calcificaciones: una calcificación fina es compatible con la categoría II, benigna.
En 2019 se publicó una versión actualizada que precisa las definiciones (grosor de pared y septos, nódulos) y añade criterios para la resonancia; las cinco categorías se mantienen.
En el examen
Suelen describir el quiste en una TC y pedir la categoría o la actitud. La pregunta clave es si hay algo que realce y si es sólido.
Para seguir
Esta página es el esquema visual. En MIROTECA están además las escalas clínicas del MIR con su ficha, su calculadora y casos clínicos para practicar.

