Qué muestra el esquema
Cuatro cortes de piel con la lesión cada vez más profunda. En la categoría I la piel está intacta y solo hay una mancha roja; desde la II hay pérdida de tejido, que llega a la grasa en la III y a músculo o hueso en la IV.
Es la clasificación del grupo internacional NPIAP-EPUAP, que hoy habla de lesiones por presión y de categorías o estadios.
El detalle que lo resuelve
La categoría I se reconoce con la prueba de la presión: se aprieta suavemente el eritema con un dedo y, si no palidece, es una lesión por presión. Un eritema que sí palidece todavía no lo es.
Además de las cuatro categorías existen dos situaciones especiales: la úlcera no estadiable, cuando una escara o un esfacelo impiden ver el fondo, y la lesión de tejidos profundos, una zona violácea con la piel intacta que esconde daño debajo.
Errores al interpretarlo
Un error frecuente es «bajar» la categoría cuando la úlcera mejora: una úlcera de categoría IV que cicatriza sigue siendo una IV en fase de curación, no pasa a III. Otro es clasificar como categoría II las lesiones por humedad o por fricción, que tienen otra causa.
Clasificar es importante, pero lo que más rinde es la prevención: valorar el riesgo con escalas como Braden o Norton, cambios posturales y superficies especiales.
En el examen
Suelen describir la lesión (piel intacta con eritema, grasa visible, hueso expuesto) y pedir la categoría, o dar un paciente encamado y preguntar por la escala de riesgo.
Para seguir
Esta página es el esquema visual. Para practicar y repasar el tema relacionado, está la página de la escala de Braden.

