Qué muestra el esquema
Cinco cortes de piel con sus capas (epidermis, dermis papilar, dermis reticular, hipodermis y músculo o hueso). La zona roja es el tejido dañado, que llega cada vez más hondo de izquierda a derecha.
La nomenclatura actual habla de quemaduras epidérmicas, dérmicas superficiales, dérmicas profundas y de espesor total; los «grados» clásicos siguen siendo los más usados en la práctica y en el examen.
El detalle que lo resuelve
Lo que separa una quemadura que cura sola de una que necesita cirugía es si quedan anejos cutáneos (folículos y glándulas) en la dermis, desde los que la piel se regenera. En la dérmica superficial quedan muchos y cura en unas dos semanas; en la dérmica profunda quedan pocos, tarda más de tres semanas y deja cicatriz, por lo que con frecuencia se injerta.
La exploración ayuda: la dérmica superficial es muy dolorosa, tiene ampollas y el lecho palidece al presionar; la de espesor total es indolora, porque destruye las terminaciones nerviosas, y no palidece.
Errores al interpretarlo
Un error frecuente es tranquilizarse porque una quemadura no duele: la ausencia de dolor sugiere profundidad, no levedad. Otro es estimar la profundidad solo el primer día; las quemaduras pueden profundizarse en las primeras 48-72 horas, por eso se reevalúan.
Las de primer grado no se incluyen al calcular la superficie corporal quemada ni la reposición de líquidos.
En el examen
Las preguntas describen el aspecto (ampollas, color, dolor, si palidece) y piden la profundidad o la actitud: cura conservadora en la superficial, valorar injerto en la profunda y en la de espesor total.
Para seguir
Esta página es el esquema visual. Para practicar y repasar el tema relacionado, está la página de la regla de los 9.

