Qué muestra el esquema
Cuatro filas, una por tipo de shock, y cuatro columnas con las variables que los distinguen: el gasto cardiaco, la presión venosa central (PVC), las resistencias vasculares sistémicas y la saturación venosa de oxígeno (SvO₂). Las flechas verdes suben y las rojas bajan.
Son los perfiles típicos, en la fase inicial y sin tratamiento; en la práctica pueden mezclarse.
El detalle que lo resuelve
El shock distributivo (el séptico es el ejemplo clásico) es el único en el que fallan las resistencias: el vaso se dilata, el gasto aumenta para compensar y los tejidos no extraen bien el oxígeno, por lo que la SvO₂ puede estar normal o alta. Al principio la piel está caliente.
En los otros tres el organismo se defiende cerrando los vasos (resistencias altas) y la piel está fría. Para separarlos se mira la precarga: baja en el hipovolémico y alta en el cardiogénico y el obstructivo.
Errores al interpretarlo
Confundir el cardiogénico con el obstructivo porque los dos tienen la PVC alta. La clave está en la causa y en la exploración: en el taponamiento hay pulso paradójico e igualación de presiones; en el TEP masivo, sobrecarga del ventrículo derecho; en el neumotórax a tensión, ausencia de murmullo y desviación traqueal.
Tampoco hay que olvidar que el shock neurogénico (lesión medular alta) es distributivo pero cursa con bradicardia, no con taquicardia.
En el examen
Suelen dar los datos de un catéter o la clínica y pedir el tipo de shock. Lo más rápido es mirar primero las resistencias y después la PVC.
Para seguir
Esta página es el esquema visual. Para practicar y repasar el tema relacionado, está la página de la clasificación de Forrester.

