Qué muestra el esquema
Cada círculo es la luz del esófago vista desde el endoscopio, con los pliegues de la mucosa como radios. Las zonas rojas son las roturas de la mucosa (erosiones) que produce el reflujo ácido.
De izquierda a derecha la lesión crece: primero en longitud (A y B) y después en extensión alrededor del esófago (C y D). La clasificación no mide profundidad, solo el tamaño y la continuidad de las erosiones.
El detalle que lo resuelve
La clave para pasar de B a C es si las erosiones se unen entre las crestas de dos o más pliegues. Mientras cada erosión se quede sobre su pliegue, aunque sea larga, es como mucho un grado B. Cuando cruzan y se continúan, es C o D, y la diferencia entre esos dos la marca el 75 % de la circunferencia.
Los grados C y D corresponden a una esofagitis grave y se asocian a más complicaciones (estenosis, esófago de Barrett).
Errores al interpretarlo
Un fallo habitual es confundir Los Ángeles con la clasificación de Savary-Miller, más antigua, que incluye las complicaciones (úlcera, estenosis, Barrett) como grados propios. Los Ángeles solo describe las erosiones.
Otro error es pensar que un grado A confirma por sí solo la enfermedad por reflujo: las erosiones pequeñas pueden verse en personas sin síntomas, y en los grados leves la confirmación suele requerir otras pruebas, como la pH-metría.
En el examen
Suelen describir el hallazgo endoscópico (por ejemplo, erosiones confluentes en menos de tres cuartos de la circunferencia) y pedir el grado. Basta con seguir el orden del esquema: tamaño, si confluyen y cuánta circunferencia ocupan.
Para seguir
Esta página es el esquema visual. En MIROTECA están además las escalas clínicas del MIR con su ficha, su calculadora y casos clínicos para practicar.

