Qué muestra el esquema
Forrester clasifica al paciente con infarto según dos medidas que se obtienen con un catéter de arteria pulmonar (Swan-Ganz): el índice cardiaco (eje vertical, perfusión) y la presión capilar pulmonar (eje horizontal, congestión).
Al cruzar los dos cortes salen cuatro cuadrantes. Arriba está la perfusión conservada; abajo, la hipoperfusión. A la izquierda, sin congestión; a la derecha, con congestión. El color va del verde (grupo I) al rojo (grupo IV, shock cardiogénico).
El detalle que lo resuelve
Cada cuadrante pide un tratamiento distinto, y eso es lo que más se pregunta. El grupo II tiene exceso de volumen en el pulmón: diuréticos y vasodilatadores. El grupo III tiene poco volumen o poca precarga: el tratamiento son fluidos si hay hipovolemia, y es el único en el que dar volumen tiene sentido. El grupo IV necesita inotrópicos y, a menudo, soporte circulatorio.
Los términos «caliente/frío» y «seco/húmedo» son la traducción clínica de los mismos ejes: caliente es buena perfusión y húmedo es congestión.
Errores al interpretarlo
El error clásico es confundir Forrester con Killip. Killip se hace en la cama, con la exploración (crepitantes, tercer ruido, edema agudo de pulmón, shock), y no necesita ningún catéter. Forrester es hemodinámica medida. Las dos ordenan el pronóstico, pero se construyen con datos distintos.
Otro fallo es dar diuréticos a un grupo III: un paciente frío y seco empeora si se le quita volumen. Y no hay que olvidar el infarto de ventrículo derecho, que suele comportarse como un grupo III (hipotensión sin congestión pulmonar).
En el examen
Las preguntas suelen dar las cifras del Swan-Ganz (por ejemplo, IC 1,8 y PCP 25) y pedir el grupo o el tratamiento. Con los dos cortes del esquema se resuelven en segundos.
Para seguir
Esta página es el esquema visual. Para practicar y repasar el tema relacionado, está la página de Killip.

