Qué muestra el esquema
Los cuatro primeros dibujos son cortes de la planta del pie con sus capas (piel, tejido subcutáneo, tendón y hueso) y una úlcera cada vez más profunda. Los dos últimos son el pie entero, con la gangrena en negro.
La clasificación de Wagner es la más conocida para el pie diabético y combina dos criterios: la profundidad de la lesión en los grados bajos y la extensión de la necrosis en los altos.
El detalle que lo resuelve
El salto clave es del grado 2 al 3: no lo marca la profundidad, sino la infección profunda (absceso u osteomielitis). Una úlcera que deja ver o tocar el hueso obliga a sospechar osteomielitis, y eso cambia el tratamiento: desbridamiento, cultivo del hueso y antibioterapia prolongada.
Los grados 4 y 5 suelen tener detrás una isquemia importante; en ellos es fundamental valorar la circulación y la necesidad de revascularización o amputación.
Errores al interpretarlo
Wagner no tiene en cuenta por separado la isquemia ni la infección superficial, y por eso se complementa con otras clasificaciones, como la de la Universidad de Texas, que cruza profundidad con infección e isquemia.
Otro fallo frecuente es olvidar el grado 0: el pie sin úlcera pero con deformidades, callosidades o neuropatía ya es un pie de riesgo y es donde más rinde la prevención (calzado, cuidado de la piel y revisión periódica).
En el examen
Las preguntas suelen describir la úlcera (profunda, con exudado purulento, con hueso palpable) y pedir el grado o la actitud. Si aparece el hueso o un absceso, la respuesta es grado 3.
Para seguir
Esta página es el esquema visual. En MIROTECA están además las escalas clínicas del MIR con su ficha, su calculadora y casos clínicos para practicar.

