Valora la gravedad de la cirrosis hepática y el pronóstico (clases A, B y C).
La clasificación de Child-Pugh valora la gravedad de la enfermedad hepática crónica (cirrosis) y estima el pronóstico. Se utiliza para tomar decisiones sobre cirugía, derivación a trasplante y el manejo general del paciente cirrótico.
Valora 5 parámetros, cada uno de 1 a 3 puntos:
Se suman los 5 parámetros (de 5 a 15 puntos) y se clasifica en:
Clase A = enfermedad compensada, buen pronóstico. Clase B = compromiso significativo. Clase C = enfermedad descompensada, peor pronóstico y mayor mortalidad.
Cirrótico con bilirrubina y albúmina alteradas, INR algo alargado, ascitis leve controlada con diuréticos y sin encefalopatía. Suma alrededor de 8 puntos: clase B. Hay compromiso significativo de la función hepática y conviene vigilarlo de cerca.
Mezcla datos de laboratorio (bilirrubina, albúmina, INR) con datos clínicos algo subjetivos (ascitis, encefalopatía). Por eso, para priorizar el trasplante hepático se prefiere el MELD, que es solo analítico y más objetivo.
Confundir el orden de las clases (la A es la buena y la C la peor) y olvidar que dos de los cinco parámetros (ascitis y encefalopatía) son clínicos y algo subjetivos. Para priorizar el trasplante no se usa el Child-Pugh, sino el MELD.
BATEA: Bilirrubina · Albúmina · Tiempo de protrombina · Encefalopatía · Ascitis.
Pugh RNH et al. British Journal of Surgery, 1973 (modificación de Child-Turcotte).